BOCCACCIO
Y EL DECAMERÓN(1353). A PROPÓSITO DE LAS EPIDEMIAS.
Edgardo
Rafael Malaspina Guerra
1
El
gran humanista Giovanni Boccaccio
(1313-1375), uno de los padres de la literatura italiana, inicia su obra
inmortal "Decamerón" refiriéndose a la epidemia de peste que azotó en
la Edad Media a la ciudad de Florencia. Esa tragedia enlaza los cien relatos del libro.
2
Las
aguas del Arnes fueron testigos de la mortandad. Los médicos ordenaron limpiar
la ciudad, prohibieron la entrada de gente proveniente de ciudades infectadas.
Sin embargo, los enfermos morían, incluso a pesar de las oraciones. Cuando
salían unas ampollas hinchadas como
huevos en la ingle o en la tetilla izquierda, se diagnosticaba el mal. Las
manchas negras en brazos y piernas
significaban la muerte al tercer día de su aparición.
3
Se
creía que la dolencia se transmitía al hablar con el enfermo, tocar su ropa o un objeto que
hubiese estado en contacto con el desdichado. Unos cerdos rompieron la
vestimenta de un enfermo y a las pocas horas murieron. El pestoso moría solo,
sin ninguna ayuda, porque nadie quería visitarlo, lo que Boccaccio calificó
de proceder bastante inhumano y cruel:
uno abandonaba a su propio hermano enfermo; la mujer a su esposo; y lo más
increíble cuando el padre y la madre huían de los hijos afectados.
4
Pocos
hombres ofrecían cuidados al paciente por grandes cantidades de dinero para
acompañarlos en su despedida final. Se vieron casos cuando enfermo y cuidador
murieron juntos. Las mujeres contagiadas se sentían tan mal que perdían la
vergüenza a la desnudez. La gente se desayunaba en sus casas y cenaba en el
otro mundo. Los entierros se hacían con pocas oraciones para alejarse lo
más rápido posible de la fosa.
5
Algunos pensaron que estarían a salvo si
comían y bebían poco y apartándose de los amigos. El sexo se prohibía; en
cambio se recomendaba oír música. Pero había otras opiniones: el mal se
evitaba con vino abundante, manjares de
todo tipo y mucho sexo. Alegrarse, reír y bailar también espantaba la peste,
como consecuencia no se lloraba a los muertos y así se conservaba la salud.
Para el mal olor proveniente de los cadáveres se ponían en la nariz hierbas aromáticas y flores. Los hombres y
mujeres huían de Florencia a los campos
aledaños…Y cuentan las historias narradas en el Decamerón.
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